Cuando cae la noche,
Cuando comienza el día,
El gallo canta con alegría
y las estrellas tintinean sin reproche
El Sol se sienta a tu derecha
adolorido, que hasta su fuego siente la tristeza
por la ignorancia del ser humano
al pensar que nos haz abandonado
Y la luna llora suave rocío
Y en la oscura luminocidad que emana
hace llegar a nuestra conciencia el frío
que enciende la chispa, Dios nos ama.
Así los suves diamantes del cielo,
calientes, pero de corazón de hielo,
afloran toda su belleza
y nos muestran tu rostro de pureza.
Mas sus fríos corazones
al tuyo en nada se parecen,
pues es tuyo el verdadero amor
y sin él todos perecen.
Ya la chispa se ha encendido,
¡Dois nos nos ama!, todo tiene ya sentido.

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