La llama que alguna vez iluminó tu alma
Que abrigaba tus convicciones y esperanzas
Ahora es el odio el que se arrastra por tus entrañas
Y que empuja a las brasas al alma descalza
Es aquí que me presento como el éxtasis en su apogeo
Pues soy quien esta con todos aunque mi rostro no desvelo
Es aquí que te libero de tu andar con desidia
Pues soy la voz abyecta que susurra en tus pesadillas
Aúlla los gritos que con palabras no llegan
Las penas que rezas con tu cuello en la cuerda
Invisible certidumbre que a oscuras tientas
Insania latente de los miedos que tus demonios resemblan
Con el beso delator señala a quien celebran
Cuando seas odiado, ríe y acontenta
Porque cuando tomes tu vida, antes que las monedas
Aquí, a mi lado estarás, gozando tu condena
Gerardo Marca
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