De pie en el infierno del amor,
en donde las espinas atraviesan mi corazón,
en donde los demonios lloran sin razón,
al ver nuestras manos consumirse en el ardor.
Aquel ángel caído del cielo,
cuyas alas, en dolor se transformó.
Al estrellarse contra el suelo,
cual cometa zambullirse en el horror.
En la casa del castigo,
Atormentadas las almas del destino,
Por los golpes del calor helado,
Que penetran hasta el cuerpo mas armado.
Y mientras las perlas de tu rostro,
Sollozan en ardor,
Lagrimas de fuego que caminan hacia la desesperación,
Buscando la salida, de ese tenebroso callejón.
Levanta vuelo criatura del terror,
Ya que aquí no pertenecen ni tu, ni tu señor,
Sal de este lugar corazón,
Y vuela feliz por el camino del amor.
